Comunicado de Prensa de DPIP- A Diez Años de la Creación de la Junta de Control Fiscal
El Comité de la Diáspora del Partido Independentista Puertorriqueño (DPIP), denuncia el colapso institucional y económico que ha provocado la Junta de Control Fiscal (JCF) a una década de la imposición de la Ley PROMESA.
17 de junio de 2026 (Washington, DC) La JCF representa la negación absoluta de la democracia y la expresión más arrogante del colonialismo estadounidense en el siglo XXI. Se trata de un ente dictatorial, no electo por nuestro pueblo, que ha usurpado los limitados poderes constitucionales del gobierno de Puerto Rico para imponer sus propias políticas. En términos de gobernanza, la JCF opera sin rendir cuentas a la ciudadanía, dictando el presupuesto del país mientras despilfarra miles de millones de dólares de nuestro propio erario en abogados y consultores extranjeros.
Económicamente, su impacto ha sido devastador. Su única misión real es actuar como una agencia de cobro para enriquecer a los fondos buitres y bonistas de Wall Street a costa del sufrimiento de los boricuas. Para cuadrar la chequera de los acreedores, la Junta ha impuesto una asfixiante austeridad que ha desmantelado nuestros servicios esenciales: forzaron el cierre de cientos de escuelas públicas, recortaron el presupuesto de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en casi un 50%, han atentado contra las pensiones de nuestros retirados e impulsaron privatizaciones catastróficas como la red eléctrica. Todo esto ha estancado el desarrollo y provocado el éxodo masivo de nuestra clase trabajadora y profesional.
Desde el comienzo, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) advirtió al país sobre estas nefastas consecuencias. Alertamos que PROMESA y la JCF no venían a rescatar la economía, sino a exprimir a nuestra gente para garantizar el pago de una deuda insostenible. Fuimos enfáticos al advertir que la deuda pública era impagable y exigimos el cese del pago para exigir una auditoría, señalando que sin poderes soberanos y sin un modelo de desarrollo económico sustentable, estaríamos condenados a la miseria perpetua. También denunciamos incansablemente que los brutales recortes a la UPR y a la salud no eran un ahorro, sino la destrucción del capital humano del país.
La culpa de esta humillación recae directamente sobre el bipartidismo del PNP y el PPD. Ellos son los autores materiales de la quiebra. Por décadas, ambas maquinarias emitieron deuda de forma irresponsable para cubrir gastos operacionales y proyectar una falsa ilusión de prosperidad que financiara sus campañas políticas. Líderes del bipartidismo, como la actual gobernadora Jenniffer González, se alinearon con los intereses de Wall Street, facilitando la imposición de la Junta. Hoy, estos mismos políticos juegan a la indignación frente a las cámaras, pero en la práctica se someten arrodillados a los mandatos de la JCF, utilizándola convenientemente como excusa para esconder su propia incompetencia.
Desde la diáspora lo decimos claro: defender la colonia y la Junta es defender el fracaso. La única alternativa viable para recuperar nuestra dignidad democrática y lograr un verdadero desarrollo económico es la Independencia para Puerto Rico.
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English Version
Press Release
The Puerto Rican Independence Party in the Diaspora (DPIP) denounces the institutional and economic collapse caused by the Financial Oversight and Management Board (FOMB) a decade after the imposition of the PROMESA Act.
June 17, 2026 (Washington, DC) The FOMB represents the absolute denial of democracy and the most arrogant expression of American colonialism in the 21st century. It is a dictatorial entity, not elected by our people, that has usurped the limited constitutional powers of the Puerto Rican government and imposed its own policies. In terms of governance, the FOMB operates without accountability to the citizens, dictating the country's budget while squandering billions of dollars from our own treasury on foreign lawyers and consultants.
Economically, its impact has been devastating. Its only real mission is to act as a collection agency to enrich the vulture funds and Wall Street bondholders at the expense of the suffering of Puerto Ricans. To balance the creditors' checkbook, the FOMB has imposed suffocating austerity that has dismantled our essential services: they forced the closure of hundreds of public schools, cut the budget of the University of Puerto Rico (UPR) by almost 50%, attacked the pensions of our retirees, and pushed catastrophic privatizations like the electrical grid. All of this has stunted development and caused the massive exodus of our working and professional class.
From the very beginning, the Puerto Rican Independence Party (PIP) warned about these dire consequences. We warned that PROMESA and the JCF were not coming to rescue the economy, but to squeeze our people to ensure the payment of an unsustainable debt. We were emphatic in warning that the public debt was unpayable and demanded the cessation of payments to call for an audit, pointing out that without sovereign powers and without a sustainable economic development model, we would be condemned to perpetual misery. We also tirelessly denounced that the brutal cuts to the UPR and healthcare were not savings, but the destruction of the country's human capital.
The blame for this humiliation falls directly on the bipartisan leadership of two political parties: the PNP and the PPD. They are the ones who caused the bankruptcy. For decades, both parties issued debt irresponsibly to cover operational expenses, project a false illusion of prosperity and finance their political campaigns. Bipartisan leaders, such as the current governor Jenniffer González, have aligned themselves with Wall Street's interests, facilitating the imposition of the FOMB. Today, these same politicians fake their indignation in front of the cameras, but in practice, kneel to the mandates of the FOMB, conveniently using it as an excuse to hide their own incompetence.
From the diaspora, we say it clearly: defending the colony and the Board is defending failure. The only viable alternative to regain our democratic dignity and achieve true economic development is through an independent and fully sovereign Puerto Rico.
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