Manual Sobre la Independencia de Puerto Rico
¿Tienes poco tiempo pero quieres conocer las razones de la lucha por la independencia de Puerto Rico? Este manual en formato audio/video es para ti. El “Manual Sobre la Independencia de Puerto Rico” te brinda la información esencial de manera clara y directa, sin rodeos ni largas lecturas. Es perfecto si tienes una agenda ocupada o si apenas empiezas a pensar que tu patria merece ser libre. Aquí encontrarás los puntos clave y los motivos principales por los que la independencia es necesaria para Puerto Rico.
La independencia es la alternativa de estatus de más rápido crecimiento en Puerto Rico. Mientras que el apoyo a otras fórmulas de estatus ha disminuido o se ha estancado, la soberanía ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años, particularmente entre los jóvenes.
Descubre por qué Puerto Rico debería convertirse en la nación independiente más joven del mundo y lanzarse hacia una nueva era de oportunidades y autosuficiencia.
Cuando hablamos de la independencia de Puerto Rico tal vez asumimos que es un camino difícil que está llene de riesgos. Sin embargo, dejamos pasar por alto que el camino en el que ahora está Puerto Rico lo está llevando a un callejón sin salida. Como veremos, Puerto Rico necesita la independencia para salir adelante. En los próximos minutos, veremos por qué. Empecemos por hacernos algunas preguntas importantes:
¿Por qué Puerto Rico ha caído en una profunda crisis económica, política y social?
¿Qué tiene que ver el colonialismo con esta crisis?
Y, ¿Cómo, con la independencia Puerto Rico, puede finalmente empezar a echar adelante?
Para contestar estas preguntas, primero tenemos que repasar un poco la historia de Puerto Rico. Veamos.
1. Puntos clave sobre Puerto Rico y su colonización.
Puerto Rico es un archipiélago caribeño compuesto por tres islas habitadas: Puerto Rico, Vieques y Culebra. En el siglo XVI, el Imperio Español colonizó a Puerto Rico y conquistó a sus habitantes, que en ese momento eran los taínos. Cuando la población taína comenzó a disminuir debido al genocidio perpetrado contra ellos, los españoles complementaron su trabajo forzado con personas esclavizadas traídas de África.
Para finales de los años 1700, la población de Puerto Rico comenzó a identificarse como un pueblo único con una identidad separada y distinta de la de los colonizadores españoles. Esta nueva identidad extraía gran cantidad de sus características de las culturas de los antepasados taínos, africanos y europeos. Durante las últimas décadas del siglo XIX, este profundo sentimiento de singularidad y pertenencia entre los habitantes de Puerto Rico se transformó en un sólido y arraigado sentido de conciencia nacional. Esto llevó al nacimiento de los primeros movimientos de independentistas, que lucharon por separarse de España y establecer una república independiente.
En 1898, los Estados Unidos le declaró la guerra a España, iniciando así la Guerra Hispanoamericana. Después de vencer a las tropas españolas, la armada de los Estados Unidos invadió a Puerto Rico y tomó posesión del archipiélago. De ese día en adelante, los Estados Unidos ha mantenido a Puerto Rico como una posesión colonial.
A lo largo de los últimos 127 años, no ha habido cambios significativos en la relación colonial entre Puerto Rico y los Estados Unidos. De acuerdo con las decisiones de Tribunal Supremo de Estados Unidos, el Congreso Estadounidense tiene control casi absoluto sobre Puerto Rico bajo una disposición de la Constitución de Estados Unidos conocida como la “Cláusula Territorial”.
Bajo el estatus actual, la mayoría de las leyes estadounidenses tienen vigor en Puerto Rico a pesar de no ser aprobadas por los puertorriqueños. Además, Puerto Rico carece de gobierno propio ya que sus mandatarios están sujetos al poder soberano de los Estados Unidos.
La lucha por la independencia comenzada bajo el Imperio Español, ha continuado a través de todos estos años de dominación colonial bajo los Estados Unidos de América.
Escuchemos a Don Gilberto Concepción de Gracia, fundador del Partido Independentista Puertorriqueño, en uno de sus discursos en los años 50.
2. Razones para apoyar la independencia de Puerto Rico
Existen innumerables razones para respaldar la independencia de Puerto Rico. Sin embargo, en este video-ensayo hemos escogido hablar de dos puntos bajo los que se puede apoyar la independencia. Primero hablaremos de las razones para la independencia desde un punto de vista moral y, en segundo lugar, hablaremos de las razones para la independencia desde un punto de vista económico.
Conozcamos algunas de las razones morales para luchar por la independencia de Puerto Rico.
La decisión de una persona de luchar contra un mal es, ante todo, una decisión de índole moral. Por eso, a través de la historia la decisión de luchar contra males sociales o políticos, como pueden ser el discrimen, el apartheid o el genocidio, son decisiones morales que los individuos toman en busca de lograr un mundo más justo. De igual manera, luchar por la independencia de Puerto Rico también es una decisión de índole moral que se ejerce para corregir ese mal político que comúnmente conocemos como el colonialismo. Bajo colonialismo, los puertorriqueños no pueden mandar en su propio país porque están sometidos a las leyes y los decretos de un poder extranjero. Este control de una nación sobre otra, no es otra cosa que un tipo de esclavitud a nivel colectivo. La lucha por la independencia se asume bajo el deber moral de combatir esta injusticia y de establecer una nueva estructura política en la que los puertorriqueños sean por fin los dueños de sus destinos.
Desde el punto de vista moral, hay dos principios importantes que guían la lucha por la independencia.
Número uno: Puerto Rico es una nación
Y, numero dos: los miembros de una nación tienen el deber moral de defenderla.
Hablemos de estos dos principios en detalle.
1. Puerto Rico es una nación.
Una nación se define como un grupo de personas unidas por el idioma, la cultura, una zona geográfica y una historia en común. Por lo tanto, es indiscutible que Puerto Rico cae perfectamente dentro de la definición de lo que es una nación.
Sin embargo, es útil profundizar un poco más sobre este tema porque sabemos también, que la definición de lo que es una nación es mucho más de lo que dice un diccionario, y, que ninguna definición académica es suficiente para explicar lo que los puertorriqueños y puertorriqueñas sienten hacia Puerto Rico. Es por eso que el erudito francés del siglo 19, Ernesto Rrenón, muy sabiamente dijo: “Una nación es un alma, un principio espiritual...”
Y es por eso también que, innumerables poetas y artistas boricuas, a través de los años, han escogido el arte como la mejor manera de expresar su amor por Puerto Rico; ya que ni las enciclopedias, ni la inteligencia artificial dan abasto para entender este sentimiento patrio.
Y en este espíritu, es que los versos de Lola Rodríguez de Tío, una poeta muerta hace más de cien años, todavía conmueven a la juventud puertorriqueña. Escuchemos a Ile, Residente, Bad Bunny, Ricky Martin y otros artistas puertorriqueños cantar junto a la juventud, en el Verano del 2019, el himno revolucionario de Puerto Rico escrito por Lola. ¿Qué mejor prueba que esta, de que Puerto Rico es una nación?
Veamos ahora el segundo principio que guía al independentismo:
2. Este principio sostiene que todo hombre y toda mujer tiene la obligación moral de defender a la nación a la que pertenecen. El independentismo se fundamenta en este principio cuando defiende a la nación del colonialismo y lucha para lograr que los puertorriqueños puedan mandar en su propia tierra.
Este deber no es un mero capricho o un invento de las ideologías nacionalistas. La obligación moral de defender a la nación de uno está sólidamente fundamentada en principios éticos.
Este principio se basa en el hecho de que nacionalidad de una persona es un componente importante de la identidad de cada ser humano. Por lo tanto, la nacionalidad es un pedazo de uno mismo porque es una parte intrínseca de nuestra personalidad. Ante esta realidad, una persona no puede dejar que su nación sea atropellada, de igual forma que no puede dejar que su propio ser sea pisoteado, porque al tolerar una injustica contra su nación está dejándose violentar a sí mismo. A tono con este principio, Don Pedro Albizu Campos decía que "El primer deber del hombre es amar la tierra que le vio nacer."
Cuando vamos en busca de la respuesta a la pregunta, ¿Por qué Puerto Rico ha caído en una profunda crisis política y social?, debemos reconocer que el la raíz de esta crisis es una de índole moral y que la causa de la crisis se debe a que los líderes puertorriqueños han incumplido el mandato moral de defender a su nación del colonialismo.
En los próximos minutos veremos el aspecto económico de la crisis y cómo la subordinación política que sufre Puerto Rico afecta a su economía.
Para empezar esta discusión es necesario dar un breve trasfondo sobre la actual crisis económica de Puerto Rico.
3. La Actual Crisis Económica.
En junio del 2015, Puerto Rico entró en una de las peores crisis económicas de su historia cuando su gobierno reveló que estaba al borde de incumplir con su deuda de $73 mil millones.
Durante muchos años, los independentistas alertaron sobre la posibilidad de esta crisis y además denunciaron que por mucho tiempo los gobiernos de Puerto Rico habían creado una imagen de falsa prosperidad ante el mundo. Escuchemos lo que decía Fernando Martín, Presidente Ejecutivo de PIP en el año 2014:
En respuesta a esta crisis fiscal, el Congreso de EE. UU. aprobó una ley de quiebra especial para Puerto Rico conocida como PROMESA. Mediante PROMESA, los asuntos financieros de Puerto Rico fueron puestos bajo el control de un organismo compuesto por siete personas que no son electas y que son nombradas por el Presidente de los Estados Unidos. Este ente es conocido como la Junta de Supervisión Fiscal o la Junta. Conforme con la ley PROMESA y con los poderes casi absolutos que confiere la cláusula territorial, la Junta tiene la autoridad de ir por encima de cualquier líder electo por el pueblo de Puerto Rico incluyendo el gobernador.
Por esta razón, la Junta tiene el poder de imponer severas medidas de austeridad en servicios gubernamentales esenciales y de emitir mandatos sobre una amplia gama de asuntos que incluyen la educación, el medio ambiente, las relaciones laborales, el seguro médico y la red eléctrica.
Durante más de 9 años, la Junta ha promovido la privatización de servicios gubernamentales, particularmente la privatización del sistema eléctrico. El efecto de este programa de privatización ha sido desastroso. Puerto Rico actualmente experimenta constantes cortes de energía, apagones y fluctuaciones de voltaje que causan graves daños económicos a las pequeñas empresas y dificultan la atracción de inversiones en la manufactura.
La crisis y la falta de productividad económica ha continuado durante estos últimos años bajo la Junta. Puerto Rico padece de un desempleo a gran escala y de una dependencia desmedida a fondos federales que provienen de Estados Unidos. Una parte significativa de la población se sustenta de la asistencia social, con la participación de más del 40 por ciento de los residentes en el Programa de Asistencia Nutricional Además, Puerto Rico importa el 85 por ciento de los alimentos que consume.
La actual crisis económica ha hecho que Puerto Rico se convierta en uno de los países con las tasas de migración más altas y las tasas de fertilidad más bajas del mundo. Desde 2010, casi medio millón de personas, o el 12 por ciento de la población, han abandonado el país debido a los desafíos económicos y las oportunidades limitadas, lo que ha contribuido a una disminución en el crecimiento poblacional. Para 2023, la tasa de fertilidad había caído por debajo de 1.
4. El colonialismo es la principal causa de la crisis económica
Los problemas económicos de Puerto Rico tienen su origen en su relación colonial con los Estados Unidos. Contrario a lo que los portavoces del colonialismo le han inculcado al pueblo a través de todos estos años, el propósito de la dominación de Estados Unidos no ha sido hacer la caridad o regalarle beneficios económicos a los puertorriqueños. El verdadero objetivo de la incursión colonial estadounidense ha sido extraer riquezas de Puerto Rico para llevárselas a los Estados Unidos. De hecho, es bien sabido que este ha sido el fin de todas las colonizaciones a largo de la historia y, la colonización de Puerto Rico no ha sido una excepción.
Este patrón de explotación colonial ha sido la característica distintiva de la relación de 127 años entre Puerto Rico y los EE. UU. Aunque la corrupción gubernamental y la mala administración son responsables de muchos aspectos de la crisis actual, la causa principal de la debacle económica de Puerto Rico radica en que su estatus colonial ha facilitado que grandes cantidades de capital se fuguen del archipiélago sin suficientes reinversiones en la economía local.
A través de la historia, los puertorriqueños han producido mucho dinero, pero el colonialismo, no los han dejado retener estas ganancias. Los economistas identifican este problema mediante el término denominado "fuga de capital". ¿Qué es la fuga de capital? Concretamente, la fuga de capital, es cuando dinero producido en Puerto Rico, con manos puertorriqueñas, acaban escapándose del archipiélago para enriquecer a Estados Unidos en vez de enriquecer a los puertorriqueños.
Como colonia, Puerto Rico carece del poder político para poder controlar esta fuga de capital. Por eso es que Puerto Rico nunca ha fomentado una economía local fuerte con una base contributiva confiable.
Hagamos un breve repaso de la historia de Puerto Rico para ver cómo el capital estadounidense siempre ha estado favorecido en Puerto Rico a costa del empobrecimiento de los puertorriqueños. Empecemos por los primeros 30 años después de la invasión.
En los días posteriores a la invasión en 1898, el gobierno de EE. UU. devaluó la moneda puertorriqueña en un 40% y confiscó todos los ingresos generados en las aduanas para enviarlos al Tesoro de EE. UU. La devaluación del peso puertorriqueño devastó la economía local. Además, la confiscación de todos los ingresos de las aduanas también contribuyó al colapso económico porque, antes de la invasión, toda la financiación del gobierno local de Puerto Rico provenía de la recaudación de aranceles y tarifas en los puertos. Estas acciones empobrecieron severamente a los puertorriqueños, particularmente a los terratenientes locales, quienes, debido a su grave situación financiera, tuvieron que vender una parte significativa de sus tierras a las compañías azucareras estadounidenses. Sobre esta era en la historia de Puerto Rico, el ya fallecido líder independentista, Carlos Gallisá dijo:
El capital ausentista se adueñó de las tierras, las plantaciones y las centrales azucareras, llevándose las riquezas que producían las manos puertorriqueñas y dejándonos los salarios miserables que condujeron al País a la pobreza extrema.
Esto provocó que, para el año 1929, el 51 por ciento de la riqueza de Puerto Rico estuviese en manos foráneas; que, el gobierno presentase un déficit de 18 millones de dólares, el desempleo ascendiera al 46 por ciento y la tasa de analfabetismo se situara en el 40%.
Como ven, contrario a la creencia popular de muchos, el dominio de los Estados Unidos no trajo riqueza ni oportunidades a los puertorriqueños. Al contrario, su presencia trajo una larga era de extrema pobreza y subdesarrollo que duró hasta la década de 1960.
En los primeros treinta años de colonización estadounidense se sentaron las bases para atrapar a Puerto Rico en una economía dependiente de la que no se ha podido zafar hasta el día de hoy.
Este patrón de extracción económica y fuga de capital continuó en las décadas de 1930 y 1940, con el avance del monopolio agrario sostenido por tan solo un puñado de compañías azucareras estadounidenses. En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Puerto Rico experimentó un proceso de industrialización, que elevó el nivel de vida de muchos trabajadores. Sin embargo, la gran mayoría del capital generado durante este tiempo se fugó a los EE. UU. y hubo muy poca reinversión en la economía puertorriqueña. Además, durante este período, el gobierno promovió intensamente la migración masiva de trabajadores puertorriqueños a los EE. UU. con el fin de mejorar artificialmente sus estadísticas económicas.
En las décadas de 1970, 1980 y 1990, el gobierno de Puerto Rico dependió de un modelo de desarrollo económico basado en exenciones contributivas a compañías manufactureras. Como debía de esperarse, estas empresas contribuyeron muy poco al tesoro puertorriqueño y tuvieron muy pocos vínculos con la economía nativa. Durante estas décadas, las empresas estadounidenses se llevaron anualmente a EE.UU. más de $36 mil millones en ganancias generadas en Puerto Rico. Esto quiere decir que, en un periodo de cincuenta años, Puerto Rico le generó 1.8 trillones de dólares en ganancias a los Estados Unidos. Sin embargo, hasta 2010, cuando el gobierno finalmente impuso un impuesto modesto de cuatro por ciento, estas empresas no pagaban impuestos algunos al gobierno de Puerto Rico. Si Puerto Rico hubiese fijado un impuesto de tan solo un diez por ciento a estas compañías extranjeras durante los últimos 50 años, hubiese podido recaudar aproximadamente $180 mil millones de dólares, una cifra que es más que el doble de la deuda de $73 mil millones de dólares que causó la crisis en el 2015.
Otro problema que favorece la fuga de capital, es que el gobierno colonial de Puerto Rico no tiene el poder de proteger eficazmente a las industrias y los comercios locales. En las décadas de 1970 y 1980, surgieron muchos negocios locales en diferentes sectores de la economía puertorriqueña, como el comercio, la banca, la hotelería y la agricultura. Sin embargo, la penetración agresiva de grandes cadenas multinacionales, que asediaron constantemente los mercados nativos, como por ejemplo, las “megatiendas" o, los productores de pollos del sur de EE.UU., causaron que un gran número de estos comercios locales tuviese dificultades en mantenerse a flote o tuviesen que cerrar.
Otra política colonial que ha causado grandes pérdidas a la economía de Puerto Rico y ha extraído capital del archipiélago es la aplicación al comercio marítimo del "Merchant Marine Act of 1920" (también conocida como las “leyes de Cabotaje” o el "Jones Act"). Esta ley otorga un monopolio a las empresas de barcos de carga estadounidenses al obligar a Puerto Rico a utilizar exclusivamente navíos de matrícula estadounidense para su comercio con los EE. UU. Esto resulta en costos exorbitantes para los consumidores y le prohíbe a Puerto Rico utilizar otras alternativas de embarque que son significativamente más baratas. Estudios recientes han demostrado que las leyes de cabotaje aumentan los costos de enviar mercancías a Puerto Rico en un 151%. Se estima además que, debido a esta ley, Puerto Rico pierde aproximadamente $1.5 mil millones al año y que ha perdido aproximadamente $73 mil millones desde su promulgación en 1920.Curiosamente, esta cifra de $73 mil millones es prácticamente la misma cantidad que la de la deuda que llevó a Puerto Rico a su crisis en el 2015.
El patrón de extracción económica en favor del capital extranjero continúa hasta el día de hoy. En la actualidad, Puerto Rico se encuentra en una situación similar a la que enfrentó poco después de la invasión de EE. UU. Debido a la crisis económica actual, muchos puertorriqueños se han visto obligados a vender sus propiedades a especuladores extranjeros que se mudan a Puerto Rico bajo un beneficio contributivo conocido como la Ley 22, un estatuto que permite que, al obtener residencia en Puerto Rico, mega-millonarios paguen menos del 4 por ciento en impuestos locales y cero por ciento en impuestos federales.
5. Ni el Estado Libre Asociado, ni la Estadidad son opciones viables para Puerto Rico.
Antes de hablar de por qué la independencia puede ayudar a Puerto Rico a salir de la crisis, debemos hacer un paréntesis para hablar sobre las otras dos fórmulas de estatus que también se proponen para resolver el problema colonial.
Para los que no han vivido en Puerto Rico o no están familiarizados con su problemática, repasemos los puntos básicos sobre estas dos opciones: el Estado Libre Asociado y la Estadidad.
La fórmula del Estado Libre Asociado o, el ELA, es el sistema político que actualmente opera en Puerto Rico. La opción de la estadidad, por otro lado, se refiere a la propuesta de convertir a Puerto Rico en uno de los estados de los Estados Unidos. Como se explica a continuación, ninguna de estas opciones políticas es una alternativa viable para Puerto Rico.
La opción del Estado Libre Asociado es de naturaleza claramente colonial. Foros internacionales como las Naciones Unidas, lo han catalogado como una colonia debido a que, bajo este estatus, Puerto Rico es un territorio con un pueblo que aún no han alcanzado gobierno propio. Además de foros internacionales, el propio Tribunal Supremo de EE. UU., también ha reconocido, en repetidas ocasiones, la naturaleza colonial del ELA. El Tribunal ha descrito al estatus actual como una posesión territorial de los Estados Unidos que está sujeta a los poderes plenarios del Congreso bajo la "Cláusula Territorial" de la Constitución Estadounidense. Esto significa que el Congreso tiene autoridad completa y absoluta sobre cualquier área o asunto relacionado con Puerto Rico, sin limitaciones ni restricciones en su ejercicio. Bajo esta doctrina adoptada por el Tribunal, es del Congreso, y no del Pueblo de Puerto Rico, de quien emana la autoridad para gobernar el archipiélago. Al reiterar este dictamen en varios casos a partir del 2016, el Tribunal ha desenmascarado al ELA y ha quedado claramente demostrado que es una fórmula colonial.
Por lo tanto, la fórmula del Estado Libre Asociado no es otra cosa que, la colonia misma y la causante de la crisis actual. Por esta razón, debe de ser descartada como una opción viable para resolver el problema colonial de Puerto Rico.
Como veremos, además, la fórmula de la estadidad tampoco es viable para Puerto Rico. La idea de que Puerto Rico se convierta en un estado de los Estados Unidos enfrenta mucha oposición debido a que Puerto Rico es una nación culturalmente diferente, con su propio idioma, historia y tradiciones. Y, más importante aún, porque Puerto Rico ha tenido una larga lucha por la independencia.
Escuchemos al Presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, Rubén Berrios Martínez en un video del 1980, en donde habla sobre la imposibilidad de la estadidad:
[Video de Rubén Berrios Martínez]
Las diferencias culturales entre Puerto Rico y los Estados Unidos presenta un grave obstáculo para la estadidad. Para entender bien esto, tan sólo hay que ver la difícil historia de otros países que, siendo dos culturas nacionales distintas, han tratado de unirse en una sola nación soberana. Nos referimos a situaciones como la de Irlanda, Escocia, País Vasco, Catalunya, Quebec y Nueva Caledonia. En estos otros lugares, se puede ver cómo la anexión de dos naciones distintas, ha resultado en intensos choques y ha transformado radicalmente a las dos naciones que decidieron unirse. Estados Unidos está totalmente al tanto de los graves conflictos de estas naciones y, para no dejar que ellos le pase lo mismo, nunca le han ofrecido la estadidad a Puerto Rico y nunca se la darán.
La identidad cultural y nacional de los puertorriqueños imposibilita la estadidad. Para que Puerto Rico pueda unirse a los cincuenta estados, EE. UU. tendría que aceptar convertirse en una nación compuesta por más de una nacionalidad y más de una cultura nacional, como es el caso de los estados multinacionales o federaciones como el Reino Unido, España o la antigua Yugoslavia. En los casos de todos estos estados multinacionales, su historia ha estado llena de confrontaciones y choques entre las diferentes culturas nacionales.
Otro obstáculo significativo que enfrentan quienes quieren convertir a Puerto Rico en un estado de los Estados Unidos está relacionado al tema de los impuestos. Bajo el estatus actual, los puertorriqueños no pagan impuestos federales sobre ingresos al gobierno de los EE. UU. Sin embargo, si Puerto Rico se convirtiera en un estado, sus residentes tendrían que comenzar a pagar impuestos sobre sus ingresos al gobierno de los EE. UU. al igual que los residentes de los otros cincuenta estados. Esto traería grandes dificultades y la posible ruina financiera de muchos comerciantes y profesionales puertorriqueños que tendrían un aumento significativo en sus obligaciones fiscales. Tomen en cuenta que actualmente el gobierno local de Puerto Rico necesita tener una tasa de impuesto sobre ingresos relativamente alta para poder financiar sus servicios.
Para entender mejor cuán severa sería la crisis económica que traería la imposición de impuestos federales bajo la estadidad, veamos dos ejemplos de la situación que enfrentarían dos contribuyentes puertorriqueños. Uno es un ejemplo de un puertorriqueño hipotético o ficticio y, el otro, es un puertorriqueño de la vida real.
El ejemplo del puertorriqueño hipotético, es el de una persona que llamaremos por el nombre de José Emprendedor. Supongamos que José es un pequeño empresario relativamente exitoso que tiene ingresos anuales de $100,000. Aunque José es un personaje es ficticio, José es representativo de un grupo de personas importantes en la economía puertorriqueña debido a que representa a aquellos empresarios que tienen la eventual posibilidad de generar nuevos empleos. Con ingresos de $100, 000 anuales, José paga en Puerto Rico una tasa contributiva efectiva de 17%. Como Puerto Rico no es estado, José no le tiene que pagar nada más a más nadie en contribuciones sobre ingresos. Sin embargo, de Puerto Rico convertirse en un estado, José tendría que pagarle contribuciones adicionales a los Estados Unidos sobre sus ingresos y radicar una segunda planilla. En esta segunda planilla, José estaría sujeto a hacer un segundo pago bajo una tasa efectiva que probablemente también sería de aproximadamente de 17%. Como ven, bajo la estadidad José Emprendedor pagaría mucho más en contribuciones. Tendría que hacer un pago al gobierno de Puerto Rico y otro pago al gobierno federal de Estados Unidos. Aún deduciendo las contribuciones locales de la planilla federal, José estaría pagando aproximadamente 83% más en impuestos bajo la estadidad.
Nuestro segundo ejemplo, es uno de la vida real. Se trata del exgobernador de Puerto Rico Pedro Pierlusi quien, como probablemente ya saben, es un proponente de la Estadidad. En el año 2018, Pierluisi tuvo ingresos de $640,000; por lo que tuvo que pagar impuestos al gobierno local de Puerto Rico bajo una tasa de 33%. Sin embargo, si Puerto Rico hubiese sido estado, además de pagarle a Puerto Rico 33%, Puierluisi también hubiese estado obligado a pagar contribuciones al gobierno federal de los Estados Unidos en donde se le hubiese aplicado una tasa contributiva adicional de 37%. Como se darán cuenta, en la estadidad, Pierlusi y la clase alta en Puerto Rico tendrían que pagar sumas astronómicas. Este aumento en contribuciones sería tan alto que es muy difícil que estos puertorriqueños adinerados puedan continuar con sus inversiones y negocios en el archipiélago.
La estadidad no es viable debido a los costos adicionales que trae en impuestos. Su imposición en Puerto Rico causaría una tormenta perfecta que empobrecería a los puertorriqueños y no le permitiría a, José Emprendedor o, más bien, a personas situadas más o menos en la misma posición que José, a poder ir subiendo económicamente como todos quisiéramos. Como ven, la estadidad, condenaría a los puertorriqueños a seguir siendo pobres en perpetuidad, disminuyendo el capital local y acelerando aún más el desplazamiento de puertorriqueños.
A pesar del gran desastre económico que la estadidad cusaría, los proponentes de esta fórmula insisten que su propuesta traería beneficios económicos, ya que, supuestamente, Puerto Rico recibiría más fondos federales de Estados Unidos si fuese un estado. Sin embargo, los nuevos fondos que potencialmente Puerto Rico recibiría, provendrían principalmente de dos programas de bienestar social: el SSI y el Medicaid. Estos dos programas existen, exclusivamente, para ayudar a personas que son indigentes y que están incapacitados de poder trabajar debido a su edad o a sus condiciones médicas. Aunque estos programas son una asistencia importante para las personas necesitadas, no son programas capaces de promover el desarrollo económico y el capital local que Puerto Rico necesita desesperadamente para salir de la crisis.
6. La independencia Abre un Mundo de Oportunidades.
La independencia proporciona a las naciones colonizadas la única solución digna para salir de su condición de subordinación política. Principios éticos, que a través de la historia han sido pilares en la formación de naciones como los Estados Unidos, exigen que todos los pueblos deben ser libres de tomar sus propias decisiones, tener el control de su tierra y de vivir sin el yugo de otras naciones. Este imperativo moral es la razón por la que casi todas las antiguas colonias han optado por la independencia y, la razón de por qué la independencia para Puerto Rico es la solución moralmente correcta.
Sin embargo, además de ser la alternativa moralmente correcta, la independencia también es la solución que ofrece más oportunidades de desarrollo económico a largo plazo para Puerto Rico. La soberanía brinda al pueblo el poder de controlar su propio comercio y promover la creación de capital local, algo que nunca se ha podido lograr ni se logrará bajo el dominio de los Estados Unidos. Sólo con el control total sobre sus políticas económicas, Puerto Rico podrá iniciar el camino para salir de la crisis actual y encaminarse hacia una economía próspera y autosuficiente.
Por ejemplo, bajo la independencia, el gobierno de Puerto Rico tendrá el poder de implementar políticas económicas cruciales como la fijación de las tasas de interés, ajustes al salario mínimo y la implementación de las políticas migratorias; empoderando a la nueva nación a crear soluciones económicas que se ajusten a sus necesidades específicas. Con estos poderes soberanos, Puerto Rico tendría, por primera vez, las herramientas para poder disminuir la fuga de capital y fomentar que crezcan más y nuevas riquezas en el país.
Estas propuestas de desarrollo económico bajo un Puerto Rico independiente no son nuevas. Durante muchas décadas el independentismo ha presentado estas propuestas y, en el año 2008, el Partido Independentista presentó a un reconocido doctor en economía como candidato a gobernador, que discutió ampliamente la viabilidad económica de un Puerto Rico independiente. Sin embargo, no ha sido hasta estos últimos años que, ante la grave crisis que vive Puerto Rico, por fin se le está dando suficiente atención a estas propuestas.
Escuchemos lo que decía, Edwin Irizarry Mora, candidato a gobernador por el Partido Independentista en el año 2008 sobre la viabilidad de un Puerto Rico independiente:
Durante tiempos recientes han surgido varios estudios económicos que profundizan cómo sería la economía de un Puerto Rico independiente. A los que deseen aprender más sobre estos temas económicos, le recomendamos leer estos tres recursos:
En primer lugar, mencionaremos el libro Ensayos para una nueva economía que contiene artículos escritos por 14 reconocidos economistas.
También, existe un estudio que no apoya una fórmula de status en particular escrito por economista José Caraballo Cueto, , Titulado: EL IMPACTO ECONÓMICO DEL CAMBIO EN EL ESTATUS POLÍTICO DE PUERTO RICO
Finalmente, la economista Martha Quiñones Dominguez y otros expertos han creado El Plan Nacional de Desarrollo Económico para un Puerto Rico Soberano e Independiente
Las publicaciones de Caraballo Cueto y Martha Quinones están disponibles en las redes, mientras que el libro Ensayos para una nueva economía, está disponible en las principales librerías.*
La independencia le dará a Puerto Rico varias herramientas importantes para poder poner en marcha un plan de desarrollo económico. Por ejemplo, al obtener la independencia, Puerto Rico tendrá el poder de establecer su propia política monetaria. La capacidad de una nación para determinar su tipo de cambio es un componente crítico de su desarrollo económico, ya que funciona como un mecanismo para aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones. La economía de Puerto Rico podría ser estimulada por la devaluación de su moneda, lo que aumentaría la competitividad de sus exportaciones en el mercado global. Esto presenta una oportunidad para crear nuevos empleos y desarrollar productos fabricados en Puerto Rico.
Otra ventaja importante es que, si Puerto Rico se convirtiera en una nación independiente, tendría su propio banco central con la autoridad para determinar las tasas de interés. Actualmente, la Reserva Federal de EE. UU. determina las tasas de interés para todo Estados Unidos y Puerto Rico. Las políticas de tasas de interés de la Reserva Federal están destinadas a abordar las exigencias generales de la economía de todos los Estados Unidos, en lugar de las necesidades comerciales específicas del archipiélago. Por esta razón, las decisiones de la Reserva Federal pueden en ocasiones empeorar las condiciones económicas de Puerto Rico. Con la independencia, Puerto Rico tendría la ventaja de que con su propio banco central, Puerto Rico podría reaccionar mejor a cambios en la economía local y dirigirla de una manera que favorezca su crecimiento.
Otra ventaja significativa de la independencia en comparación con otras fórmulas de estatus es la capacidad de gobernar sus aguas territoriales y su espacio aéreo. Bajo la independencia, Puerto Rico tendría el poder de cobrar tarifas a quienes utilicen sus puertos y de cobrar aranceles sobre los bienes que ingresen al archipiélago. Esto traería recaudos significativos al tesoro de Puerto Rico, si tomamos en cuenta de que Puerto Rico importa aproximadamente 55 mil millones en mercancía al año. Los ingresos provenientes de estas tarifas podrían remplazar al menos una parte significativa del dinero que Puerto Rico recibe de Estados Unidos en ayudas federales. Además, bajo la independencia, Puerto Rico ahorraría aproximadamente $1.5 mil millones al año porque no estaría sujeto a las leyes de cabotaje. *
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La independencia abre un mundo de oportunidades en los negocios debido a que Puerto Rico podría entrar en acuerdos comerciales con otros países. Como colonia a Puerto Rico no se le permite firmar tratados internacionales. Sin embargo, poder entrar en estos acuerdos es sumamente necesario. Evidencia de cuán importantes son, es el hecho de que a través de los años defensores del Estado Libre Asociado han tratado y continúan tratando de hacer acuerdos comerciales con otras naciones y el gobierno de los Estados Unidos se lo ha prohibido. Por ejemplo, en el 1986 Puerto Rico firmó acuerdos con los gobiernos de Japón y Costa Rica y el gobierno de los Estados Unidos, se los canceló. El entonces Secretario de Estado de los Estados Unidos George Schulz dijo que su nación se oponía a los convenios internacionales de la Isla porque ésta carece de autoridad para hacer estos tratos. Instó a no ofrecer apoyo a los esfuerzos de Puerto Rico de negociar acuerdos con Japón.
Mediante la independencia, Puerto Rico puede reducir su dependencia de los programas de ayuda social de EE. UU. y desarrollar sus propias fuentes de ingresos. Por ejemplo, durante décadas empresas estadounidenses han repatriado anualmente alrededor de $36 mil millones en ingresos generados en Puerto Rico. Estas empresas no pagaron impuestos a Puerto Rico hasta 2010, cuando el gobierno impuso un modesto impuesto del 4 por ciento. Bajo la independencia, un impuesto justo de un 10 a 15 por ciento a estas empresas podría contribuir a fomentar una economía autosuficiente.
Hemos explicado algunos poderes y herramientas que la independencia le dará a Puerto Rico para fomentar su economía.
Nombremos otros ejemplos de poderes y oportunidades adicionales que traerá la independencia:
1. Poder de proteger a su comerciantes locales.
2. Poder de proteger productos hechos en Puerto Rico o cosechados en Puerto Rico.
3. Poder de proteger su mercado de bienes raíces de especuladores extranjeros y controlar el costo excesivo de la vivienda.)
4. Acceso a mercados más baratos, libres de las tarifas excesivas de los Estados Unidos.)
5. Poder de entrar en acuerdos migratorios con otros países para satisfacer adecuadamente la demanda laboral en sectores estratégicos de su economía.
La inclusión de Puerto Rico en el coro de naciones independientes resultará en un cambio de paradigma crucial, aumentando la autoestima de su gente y fomentando la autosuficiencia y la responsabilidad económica. Sin duda el cambio más profundo que traerá la independencia será en la psiquis de los puertorriqueños que pasarán de una mentalidad de dependencia a una nueva manera de pensar que valorará mucho más la excelencia y la productividad. Aunque el valor económico de este cambio de ver el mundo es incalculable, desde el punto de vista económico, es el cambio más importante que Puerto Rico tiene que hacer. Este cambio de actitud sólo llegará con la independencia.
Como ven, la independencia abre el camino a un mundo de oportunidades que no han estado al alcance de Puerto Rico bajo su actual sistema colonial y que jamás estará disponible bajo la estadidad. Los invitamos a continuar dialogando sobre la independencia y sobre todo lo que hemos discutido en este video ensayo. Para más información sobre la independencia, síganos en las redes, nuestro canal de YouTube o nuestras página web PuertoRicoIndepeniente.org o en Inglés IndependentPuertoRico.org.
Para alcanzar su ansiada independencia, Puerto Rico debe continuar propagando este mensaje de esperanza y autoestima. Además de apoyo entre los puertorriqueños, el independentismo boricua también aspira a la solidaridad de sus amigos en los Estados Unidos y del respaldo inquebrantable de naciones e individuos a nivel global que creen en el pilar esencial de la libertad.
¡Síganos y sigan la lucha! Nuestro día llegará.
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