Ponencia de Diáspora PIP ante el Comité de Descolonización de la ONU

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El 22 de junio del 2026 el Presidente de Diáspora PIP, Maximino Rivera López, compareció ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas para expresarse sobre el caso colonial de Puerto Rico. En esta vista también compareció Adrián González Costa, Senador del PIP y Secretario de Organización del Partido.

Ponencia de Maximino Rivera López, Presidente de Diáspora PIP:

Señor Presidente y distinguidos miembros del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas. Comparezco ante ustedes en representación de nuestra nación y en mi calidad de presidente del Comité de la Diáspora del Partido Independentista Puertorriqueño (DPIP).

Durante más de 125 años, Puerto Rico ha estado sometido al dominio colonial de los Estados Unidos, padeciendo un estatus político que es a todas luces intolerable e incompatible con los principios más básicos de la democracia y los derechos humanos. El Congreso estadounidense continúa ejerciendo poderes plenarios sobre nuestra nación, dictando nuestras leyes, controlando nuestro comercio internacional y bloqueando nuestro desarrollo pleno. El mito del llamado autogobierno del Estado Libre Asociado ha quedado completamente desenmascarado, tanto por las decisiones del propio Tribunal Supremo estadounidense en el caso Sánchez Valle, como por la imposición de la Ley PROMESA por parte del Congreso.

A través de esa nefasta ley, Estados Unidos impuso una Junta de Control Fiscal dictatorial, no electa por el pueblo puertorriqueño, que opera como una agencia de cobro para enriquecer a los fondos buitres de Wall Street a costa de imponer medidas de austeridad devastadoras. Bajo este yugo colonial, el ingreso familiar promedio en Puerto Rico se ha estancado en apenas $25,000 anuales, apenas una tercera parte del promedio estadounidense. Esta profunda crisis económica y social ha provocado un éxodo masivo, obligando a cientos de miles de compatriotas a abandonar su tierra en busca de supervivencia, engrosando las filas de la diáspora que hoy represento.

Reconocemos y agradecemos que desde el año 1972, este Comité Especial ha emitido resoluciones anuales reafirmando ininterrumpidamente el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a la libre determinación y a la independencia. Sin embargo, la persistencia de esta indignante paradoja imperial exige que vayamos un paso más allá. No basta con declaraciones; es imperativo que la comunidad internacional intensifique la presión diplomática sobre los Estados Unidos.

Nuestro país no puede seguir siendo tratado como un territorio donde el consentimiento de los gobernados es nulo y la ciudadanía se utiliza como disfraz de subordinación. Mantener colonias en el Caribe en pleno siglo XXI es una mancha moral para cualquier nación que se autoproclame defensora del mundo libre.

Por lo tanto, reclamamos la intervención directa y enérgica de las Naciones Unidas para exigirle al gobierno de Estados Unidos que asuma su responsabilidad histórica, moral y legal. Debe obligarse a la potencia administradora a viabilizar un verdadero proceso de descolonización, garantizando una transición ordenada hacia la independencia como la única solución legítima, no territorial y democrática.

Desde la diáspora, no descansaremos hasta ver a nuestra nación libre, pues sabemos que la lucha por la soberanía nacional no es solo el camino hacia un desarrollo económico sustentable, sino un imperativo ético y una exigencia fundamental de la dignidad humana.
Muchas gracias.

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English Version

Diaspora PIP's Presentation before the UN Decolonization Committee

On June 22, 2026, the President of Diaspora PIP, Maximino Rivera López, appeared before the United Nations Special Committee on Decolonization to speak on the colonial case of Puerto Rico. In this hearing, Adrián González Costa, PIP Senator and Party Organization Secretary, also appeared.

Presentation by Maximino Rivera López, President of Diáspora PIP:

Mr. President and distinguished members of the United Nations Special Committee on Decolonization. I appear before you representing our nation and in my capacity as president of the Diaspora Committee of the Puerto Rican Independence Party (DPIP).

For more than 125 years, Puerto Rico has been subjected to the colonial rule of the United States, suffering a political status that is clearly intolerable and incompatible with the most basic principles of democracy and human rights. The U.S. Congress continues to exercise plenary powers over our nation, dictating our laws, controlling our international trade, and blocking our full development. The myth of the so-called self-government of the Commonwealth has been completely unmasked, both by the decisions of the U.S. Supreme Court in the Sánchez Valle case and by the imposition of the PROMESA Act by Congress.

Thru that nefarious law, the United States imposed a dictatorial Fiscal Control Board, not elected by the Puerto Rican people, which operates as a collection agency to enrich Wall Street hedge funds at the cost of imposing devastating austerity measures. Under this colonial yoke, the average household income in Puerto Rico has stagnated at just $25,000 annually, barely a third of the U.S. average. This profound economic and social crisis has caused a massive exodus, forcing hundreds of thousands of compatriots to leave their land in search of survival, swelling the ranks of the diaspora that I now represent.

We recognize and appreciate that since 1972, this Special Committee has issued annual resolutions continuously reaffirming the inalienable right of the people of Puerto Rico to self-determination and independence. However, the persistence of this outrageous imperial paradox demands that we go one step further. Statements are not enough; it is imperative that the international community intensifies diplomatic pressure on the United States.

Our country can no longer be treated as a territory where the consent of the governed is null and citizenship is used as a disguise for subordination. Maintaining colonies in the Caribbean in the 21st century is a moral stain for any nation that proclaims itself a defender of the free world.

Therefore, we demand the direct and vigorous intervention of the United Nations to compel the United States government to assume its historical, moral, and legal responsibility. The administering power must be compelled to enable a genuine decolonization process, ensuring an orderly transition to independence as the only legitimate, non-territorial, and democratic solution.

From the diaspora, we will not rest until we see our nation free, for we know that the struggle for national sovereignty is not only the path to sustainable economic development but also an ethical imperative and a fundamental requirement of human dignity.
Thank you very much.